Un sueño hecho realidad

Anécdota de Ío Itzel de la Rosa. Tiene 21 años de edad y ama a los pandas.

Ío viajó al DF con su novio y papá durante semana santa donde hizo muchas cosas divertidas, entre ellas cumplir un sueño que ha tenido desde siempre. 

Fue durante semana santa de este año, del 19 al 25 de marzo. El viaje fue de Mérida a CDMX, el vuelo se retrasó una hora, como es lo ya habitual en los viajes en avión. Llegaron a la capital de México y tomaron un Uber, para después arribar en casa del tío de su papá.

“Mi papa ya había vivido allá, entonces ya conocía, él de hecho fue nuestro guía, nos paseó a TODOS lados. Yo era la segunda vez que iba, fui de chica pero no me acordaba de nada, mi novio no había ido.” menciona Ío.

Una vez que se instalaron, salieron a comer a un puesto de los miles que hay en el DF, quesadillas dónde Ío pidió unas de tortilla verde con un queso denominado Requesón. Una vez terminado de comer, se dieron a la tarea de ir hacía el Zoológico de Chapultepec, que es dónde Ío quería ansiaba ir porque ahí se encontraba su animal favorito, al cual nunca había visto en persona, esto es, hasta aquel día.

“Siempre ha sido mi animal favorito, y es parte de mi sueño de “Cosas por hacer”, conocer a un panda. Así que tomamos el metro en la línea Primero del Rosario linea naranja a la linea verde que era la de Chapultepec. Eran distancias enormes que el metro, de forma rápida, nos transportaba.”, afirma Ío.

Cuando llegaron al zoológico, empezaron a caminar y a pasar a los animales, Ío cuenta que, conforme iban caminando, la emoción iba en constante aumento.

“Le preguntamos a un señor en dónde se ubicaba el oso panda y nos dijo que estaba hasta el final, como dejando lo mejor para el final. Cuando vi el letrero del panda, mi corazón comenzó a latir un buen por la emoción.”

Eran tres pandas, pero solo vio uno, que se encontraba dentro de una casa de cristal, donde les daban de comer.

“Al principio estaba de espaldas pero luego bostezó y volteó hacía dónde yo estaba y solo podía pensar “¡Gracias, Panda!”.

Después de ese emotivo momento, los tres fueron al lago de Chapultepec, donde se subieron todos a un barquito. Desafortunadamente, los pedales del papá de Ío no funcionaban por lo que su novio Joseph y ella tuvieron que pedalear durante todo el rato.

 

“¡Papá dale pedalea!, le decía Ío. No, ¡no puedo! respondía mi papá, la situación nos daba mucha risa. Luego lo convencí de pasarse al otro lado del barquito para que pedaleara, pero en eso el bote empezó a irse del lado donde había más peso, como queriéndose voltear. Entonces le dije No papá regrésate, regrésate. Estábamos muertos de la risa.”

Después del paseo en bote en el lago de Chapultepec, siguieron paseando, vieron el monumento de los niños Héroes, fueron al castillo de Chapultepec que desafortunadamente se encontraba cerrado porque ya era tarde, a lo que planearon ir al día siguiente. Caminaron Av. Reforma hasta llegar al monumento del Ángel de la Independencia. Ío canjeó un ticket para un café frío de una cafetería muy famosa en el DF llamada Cielito Querido.

 

Ángel de la Independencia
Ángel de la Independencia

Posteriormente visitaron el Zócalo, Bellas Artes y el parque de la Alameda.

 

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Palacio de Bellas Artes

“Cuando vi la Alameda me impactó de lo bonito que el parque estaba. Me acordé de una de las pinturas de Diego Rivera llamada Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, que había visto en libros.”

Era ya de noche cuando estaban en el Zócalo en donde un concierto.

“Al ver el Zócalo, el palacio nacional y la bandera de México gigante ondearse, me dio mucha emoción, lagrimeé ya que fue un sentimiento de alegría de poder estar ahí con mi novio y con mi papá.”

De regreso a la casa de su tío tomaron tres líneas del metro para llegar a la estación del Rosario, dónde nos quedaba cerca la casa, que de ahí no estaba tan lejos.

“ Cuando llegamos nos ofrecieron de cenar bizcocho, que es como le dicen en esa parte de México al pan dulce, junto con leche.”

Durante toda esa semana siguieron visitando el DF, también fueron a la ciudad de Puebla a seguir conociendo la cultura de nuestro país.

“En sí todo el viaje conocí muchas cosas, estuvo realmente muy bonito. Me sentí muy agradecida de que mi papá nos paseara por todos lados en México, así como con mis tíos que nos recibieron amablemente durante nuestra estadía en CDMX.”

¿Tú también has cumplido recientemente un sueño personal o viajado a la Ciudad de México? ¿Cuál fue tu experiencia? ¡Comenta!

See you later, Alligator!