Pesadilla en el aeropuerto de Nueva York

wikipedia

Anécdota contada por Andrea Arteaga Cote, tiene 20 años y le gusta la naturaleza.

 

Historia prácticamente de terror dónde Andrea cuenta la odisea en su viaje desde Cancún, Q.ROO a Buffalo, NY sucedida cuando tan solo contaba con 16 años de edad. 

 

Fue hace 4 años, en el verano del 2012. Tenía 16 años de edad y estaba viajando de Cancún, Q.ROO a Buffalo, Nueva York. Andrea cuenta que el fin del viaje era poder visitar a su host family y amigos, así como de disfrutar de los bosques y ríos de Buffalo conocidos por su belleza. El vuelo trazaba la ruta del aeropuerto internacional de Cancún, al JFK de Nueva York, y finalmente el aeropuerto internacional de Buffalo.

 

Fuente: Malvern- online

Fuente: Malvern- online

 

El vuelo de Cancún a NY dura en promedio 4 horas, pero ese día le avisaron que había tráfico aéreo y tuvieron que bajarse en otro Estado próximo a NY. Cuando por fin se despejó el tráfico aéreo, el avión volvió a despegar para aterrizar por fin en el JFK. Para ese entonces, ya habían pasado tres horas más de lo normal que si hubiese llegado a tiempo.

“Evidentemente perdí mi siguiente vuelo y me quedé en lista de espera.”

Cuenta que habían muchas personas en su misma situación, y por lo mismo tenía que esperar a que los de la aerolínea la acomodarán a ella y otras personas en vuelos dónde hubieran espacios libres.

“Llevaba viajando aproximadamente 7 horas del transcurso de Cancún a JFK que se tardó más de la cuenta por el tráfico aéreo; más otras 24 horas que estuve atorada en el aeropuerto del JFK, esperando a que me llegará la hora de subirme a un avión”.

Durante esa larga espera en el aeropuerto internacional de Nueva York, Andrea comía en Dunkin´ Donuts, paseaba por el aeropuerto para matar el tiempo y dormía de vez en cuando.

“Lo bueno es que no era la única en esa situación, había un montón de personas que se encontraban esperando durmiendo en el suelo, abrazando la maleta.”

 

Había un mozo de equipaje aeroportuario, (las personas que carga y pasa maletas en los aeropuertos), de Sudamérica de nombre Iván que intentaba ayudar a Andrea. Le compraba alimentos y bebidas e investigaba con sus compañeros cuándo le tocaría su próximo viaje a Buffalo.

“Ese bato era super buena onda, hasta que me dijo que ya iba a terminar su turno, que si yo quería ir a su depa a descansar y a bañarme. Me dijo: “Si quieres tomarte un baño, descansar o dormir o lo que quieras puedes venir a mi departamento”. Puede ser que tuviese buenas intenciones, pero le contesté “No, estoy bien yo espero, gracias.”

 

El le seguía insistiendo a Andrea que se fuera con él, la intentaba persuadir diciéndole que ya había estado mucho tiempo en el aeropuerto, que la regresaba en la mañana. Andrea le contestaba que tenía que estar pendiente de los vuelos.

“Ya no sabía ni que decirle, incluso me dio su número”, afirma Andrea.

Ya no le siguió insistiendo, le dejo su número y un rato después Andrea lo divisó buscándola por la sala.

“Cuando ya estaba a punto de salir de su turno, lo vi en los pasillos buscándome, me sentí como hunted, porque lo veía y yo me escondía, y él me seguía buscando; de verdad no quería irme con él.”

bigstock-Silhouette-Of-Man-Walking-In-T-41058436-700x290

Cuenta que se escabulló del lugar y encontró una sala en donde había una TV prendida con la película de Space Jam y un par de personas durmiendo en camas improvisadas.

“Recuerdo que me puse en una esquina y enchufé mi cable para poder cargar el celular. Quería contactarme con algún familiar, pero no había WIFI abierto y no tenía señal, así que me dormí.”

Ella se paró un par de veces a revisar los monitores con las actualizaciones de los viajes. Una de esas veces, pudo por fin divisar un vuelo con destino a Buffalo y logró irse.

“Esta experiencia es de las más horribles que he tenido, quedé traumada, porque solo tenía 16 años y estaba completamente sola en un aeropuerto por 25 horas con gente desconocida en dónde la mayoría no hablaba mi idioma”

La historia de Andrea fue una en la cual varios nos podemos identificar porque los viajes de por sí son cansados ya que no sabes con qué te puedes encontrar; puede haber retrasos de vuelo, esperar a que el avión le carguen gasolina (lo cual tarda) o, como el caso de Andrea, haber tráfico aéreo y hacerte perder hasta tu vuelo.

Así que ya lo saben, procuren no hablar con extraños y si son del sexo opuesto y te compran cosas, lo más seguro es que quieran algo contigo o te quieran llevar a “descansar” a sus hogares. ¡Mucho OJO!

¿Te ha pasado algo similar o peor que quieras compartir? ¡Comenta!

 

See you later, Alligator!