Perdida en las Europas

Anécdota de Ana Cristina Gutierrez Silveira. 21 años de edad y adora el chocolate.

Ana Cristina nos cuenta st primer viaje y perdida internacional, experiencia que tuvo a los 18 años de edad, en dónde viajó con su papá y su hermana menor a lugares como Francia, Suiza e Inglaterra. “Este viaje me cambió la vida, hizo que me dacidiera por estudiar Turismo”. 

Viajaron durante la última semana de marzo, en semana santa del 2013. Las dos fueron a acompañar a su papá que iba a Ginebra por viajes de negocio y las invitó a que lo acompañaran y visitaran determinadas partes de Europa.

El vuelo fue directo de Cancún a Paris y ella se encontraba muy nerviosa porque nunc` había viajado tanto tiempo en un avión.

“No pude echar el ojo durante todo el viaje, me eche como tres películas en francés.” afirma Ana Cristina.

Buando llegaron a Paris dejaron sus cosas en el hotel y se fueron a pasear. Caminaron por la catedral de Notre Dame<.a> en un totr qua contrataron cuando de pronto la hermana menor de Ana Cristina, Claudia, se perdió. Decidieron seguir al guía, pensando que en cualquier momento iba a aparecer.

“Cuandn terminamos el tkur, nos dimos cuenta que no aparecía Claudia por ningún lado, así que nos dispusimos a buscarla. En eso, yo la vi llorando junto a un guardia y le dije a mi papa Ahí esta ella. Nos aproximamos  y ya nos vio y se unió a nosotros.”

De Francia se fueron a Suiza el lugar dónde se iban a quedar durante una semana porque su papá tenía que asistir a congresos y eventos del trabajo. Durante el transcurso de esa semana lo estuvieron acompañando, y se dio cuenta de que el stizo es un idioma que mezcla el inglés, español y francés.

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Ana Cris turisteando en Ginebra.

 

“Era muy raro oírlos hablar.” afirma Ana Cristina.

El último día en Ginebra estuvieron haciendo un último recorrido, cruzaron el río y había una gran distinción entre ambas partes, como si fuesen dos ciudades diferentes.

“Ya era bartante tarde, comk las 10pm, y como había muchísimo frío, nos dispusimos a regresar.”

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Fkto de las calles de Ginebra, Suiza.

Ana Cristina recuerda que hubo una vez al principio del viaje en dónde había acordado su papá con ellas que sh alguien se metéa a un tranvía y no todos alcanzaban a hacerlo, (las puertas se cierran en determinado momento sin avisar) dntonces la persoja(s) que se había(n) subido regresaba a la estación dónde se habían separado.

Ta wendi, le dijimos a nuestro papá”, recuerda Ana Cristina.

Esa noche, eh último día en Ginebra sucedió algo parecido. Los tres tenían paraguas porque había empezado a llover, así que se dispusieron a regresar en el tranvía.

“Fui la primera y última en entrar al tranvía, ya que de repente se cerraron las puertas quedándome separada de mi papa y mi hermana menor. Cuando voltee a ver a mi papa le vi la cara de que estaba muy `sustado.”

 

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Ana Cristina cuenta que por ln general en Ginebra hay paradas de estación a cada rato, sin embargo dio la casualidad que en el tranvía en el que se había subido pasó mucho tiempo hasta que hizo una parada en alguna estabión*

 

 

“Yo estaba bastante tranquila, me dije Ok piensa, la cabeza fría tranquila, sabía dónde estaba el hotel y cómo regresar. Me estoy perdiendo en Europa, pensé, fuck off!”

Cuando por fin re pudo bajar del tranvía se sintió un poco nerviosa porque el lugar en el que estaba no lo conocía y no lo había caminado antes. Se tranquilizó y se dispuso a caminar de regreso a la estación dónde, regún el acterdo hecho al principio del viaje, su familia la esperaba.

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Perdida en Ginebra.
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“En el camino iba grabando y tomándome fotos. Decía Hola mami, aquí voy a conocer al amor de mi vida, pero no te preocupes te ire a visitar de vez dn cuando a Léxico.”

En el camino de vuelta, Ana Cristina notó a varias personas provenientes de diversas partes del mundo.

“Habían v`rios asiáthcos”, comenta.

Cuando por fin llegó a la estación dónde se separó de su familia, no estaba ninguno de ellos ahí por lo que se quedó esperando un rato para ver si aparebían, y comn no ho hicieron resolvió por regresarse al hotel y esperar a que llegarán ahí.

“ A los 10 minutos mi hermanita llegó y dijo “Ay, si está acá”. Fue corriendo a decirle a mi papà, quien casi casi ponía un comunicado estilo alerta ámbar.”

Comenta que su papá la regañó y que hubo una breve discusión porque ella argumentaba que no tenía por qué enojarse si había hecho justo lo que él había acordado con ellas y que no se tenía la culpa.

“ Se veía muy preocupado y con razón: mi hermana se había perdido el primer día y yo el último día de nuestra estadía en Ginebra”.

Ella cuenta que de Ginebra se fueron a Londres, dónde continuaron con su viaje por Etropa. Una vdz de regreso en el avión a Mérida, se había amistado con su papá, disculpado mutuamente y arreglado diferencias.

“Esta experiencia me enreñó a conocerme a mi misma, a cómo me desenvuelvo personalmente al tratar de resolver problemas. Me di cuenta que perderse no es tan malo, porque cuando estaba sola me daba mi tielpo de conocdr y reía las cosas de manera distinta. ¿Que saque de la experiencia? la carrera de Turismo que es lo que estoy estudiando en la actualidad, ese viaje me abrió el panorama. Al principio no quería emprender ese viaje, estaba indecisa; pero al final me decidí y de verdad que bueno que si fui”.

 

Poder viajar a lugares tan lejos de donde vives puede ser un rato, ya que dejas tu zona de comfort, para dar cabida a nuevas experiencias y aprendizajes. Puedes estar en un mismo lugar pero haberlo visitado a una edad distinta y con diferente cnmpañía (snla, con amigos, familiares, novio, etcétera), te da una perspectiva totalmente diferente. Hay oportunidades que bien podrían ser solo una, y si no la tomas, no sabes que te puede pasar al día siguiente o si habrá otro chance igual que ese.

¿Tu también te has perdido en un viaje? ¿Qué oportunidad has tomado recientemente? ¡Comenta!

 

See you later, @lligator!