¡Chihuahua!

Una razón más para tener un Chihuahua en tu casa.

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Las gemelas Frida Kahlo

¿Sabían que hay días específicos en los que se celebran determinadas razas de perros?

Bueno si lo sabían mis respetos, y si no, evidentemente ahora lo saben; así que si tienen perros de esa raza, sepan que pueden llevarlos a una congregación de estos donde podrá relacionarse con los de su mismo nivel. En esta ocasión, les escribo una anécdota que no puedo dejar de pasar porque si bien no fue un día perfecto, definitivamente sí que fue un día fascinante para recordar.

Cierto día fuimos a una encuentro de Chihuahuas en Mérida, Yucatán. Y con Chihuahuas me refiero a la raza denominada de dicha forma.

En realidad, desconozco la razón del por qué existen días específicos para celebrar determinada raza, pero en fin, así es el mundo de la mercadotecnia.

Mi mamá, que es fan de los Chihuahuas, nos llevó arrastrada a mi y a mi hermanita hasta Juan Pablo II, un Fraccionamiento que nos quedaba bastante lejos, por no decir otra cosa, pero que lo valía, citando a mi madre, porque: “Nunca hacemos nada divertido y diferente, si está un poquito lejos pero ya verán que si valdrá la pena”.

 “Si, claro”, pensé.

Antes de llegar nos perdimos media hora más de lo esperado buscando en qué zona del parque podría ser (este fraccionamiento tiene un parque larguísimo). 

Llegamos y sacamos a nuestro tres perros de una raza inusual que yo denomino “Malix Premium” y por poco y no nos dejan entrar que por qué Dorothea (que era la más pura sangre de esta raza) estaba muy grande, que más bien era un intento de Chihuahua…

En fin, que logramos entrar y estuvimos aproximadamente una hora yendo al área de la piscina de perros, zona parkour y finalmente el evento principal que a mi me gusta denominar: Disfraza a tu perro de manera vergonzosa para que se gane un premiazo que tú disfrutarás más que él/ella.

Total que el concurso en sí no pudo acabar porque empezó a llover, los dueños de perros, staff y anexas corrieron a las pocas carpas que habían (exactamente una), y, con la esperanza de que la lluvia menguará, nos quedamos ahí unos veinte minutos. En mi humilde opinión, es más fácil decirlo que esperar cada minuto pasar.

Una mezcla de olores humanos nada acogedores se concentraron en esa carpa, yo me moje toda la espalda, mi hermana estaba hasta la mouser, y nuestros perros (y yo creo que la mayoría de los que se encontraban ahí) tenían cara de que ya se querían largar.

Mi mamá no se quería ir porque esperaba a que dejara de llover, hasta que algo la hizo decidirse. Según lo que nos contó, un hombre que estaba detrás de ella le estaba tocando la parte trasera inferior del cuerpo humano llamado gluteos.

Finalmente, nos acabamos yendo, apestando, con un resfriado horroroso y con los perros mojados, que dicho sea de paso, un día antes habíamos vacunado y que una de las especificaciones era que no se mojaran por 24 horas.

Así que ya saben, si organizan un evento de perros, ¡recuerden revisar el clima antes de ir!

¿Has participado en algún evento similar? ¿Qué te pareció? ¡Comenta!

See you later, alligator!

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